Entre el 11 de julio y el 1 de septiembre de 1972, en Reikiavik (Islandia), el estadounidense Bobby Fischer y el soviético Boris Spassky jugaron el match por el campeonato del mundo más famoso de la historia. En plena Guerra Fría, la Unión Soviética tenía la corona desde 1948. Fischer, solo frente a esa maquinaria, se la quitó.
El camino a Reikiavik
El match estuvo a punto de no jugarse. Fischer puso condiciones hasta último momento y no viajaba a Islandia. Para destrabar la situación, el financista británico Jim Slater aportó 125.000 dólares extra a la bolsa de premios, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, hizo una llamada telefónica que ayudó a convencer a Fischer de presentarse.
Un comienzo desastroso: 0 a 2
En la primera partida, en un final que era tablas, Fischer capturó el peón de h2 con su alfil (29...Axh2), una jugada que casi cualquier jugador fuerte habría descartado por instinto. El alfil quedó atrapado y Fischer terminó abandonando.
A la segunda partida directamente no se presentó, en protesta por las cámaras de filmación en la sala. Spassky ganó por incomparecencia y el marcador quedó 2 a 0. Muchos pensaron que el match terminaba ahí.
La partida 3, en una sala detrás del escenario
Para que Fischer siguiera, la tercera partida se jugó en una sala pequeña, detrás del escenario, lejos del público. Spassky aceptó. Fischer ganó: era su primera victoria contra Spassky en toda su carrera. A partir de ahí, el match cambió de dueño.
La partida 6: el aplauso de Spassky
El 23 de julio, Fischer sorprendió abriendo con 1.c4, una jugada que casi nunca usaba: era un jugador de 1.e4 de toda la vida. La partida derivó en un Gambito de Dama Declinado (variante Tartakower) y Fischer la ganó con una claridad estratégica impecable. Al terminar, Spassky se sumó a los cerca de 1.500 espectadores que aplaudían a su rival.
Esa partida muestra algo que se repite en los grandes campeones: conocer bien los planes de distintas estructuras permite cambiar de apertura sin perder el rumbo. Fischer, por ejemplo, también fue un gran intérprete del esquema de desarrollo del Ataque Indio de Rey, uno de los sistemas que enseñamos en Ajedrez Estelar.
La partida 13 y los cinco peones pasados
Otra joya del match: en la partida 13, Fischer ganó un final con una torre atrapada y cinco peones pasados contra torre, alfil y peón. Una muestra de que su fuerza no estaba solo en las aperturas.
El final, por teléfono
La partida 21 se aplazó el 31 de agosto con Spassky en una posición perdida. Al día siguiente, el 1 de septiembre, Spassky abandonó por teléfono. Fischer ganó el match por 12,5 a 8,5: siete victorias, tres derrotas (incluida la partida que perdió por no presentarse) y once tablas. Se llevó 156.250 dólares; Spassky, 93.750.
A los 29 años, Fischer se convirtió en el primer estadounidense en ganar el campeonato del mundo.
Después del Match del Siglo
Fischer nunca defendió el título. En 1975, al no aceptarse todas sus condiciones para jugar contra Anatoli Kárpov, perdió la corona sin mover una pieza. Volvió a enfrentarse a Spassky recién en 1992, en un match no oficial en Yugoslavia.
Más de cincuenta años después, Reikiavik 1972 sigue siendo el match que puso al ajedrez en la tapa de los diarios de todo el mundo.
El match en números
- Fechas: 11 de julio al 1 de septiembre de 1972
- Sede: Reikiavik, Islandia
- Resultado: Fischer 12,5 – Spassky 8,5
- Partidas jugadas: 21 (7 victorias de Fischer, 3 de Spassky, 11 tablas)
Imagen: Bobby Fischer junto a Max Euwe, entonces presidente de la FIDE, en Ámsterdam (enero de 1972), durante las negociaciones del match. Foto de Bert Verhoeff para Anefo, CC0, vía Wikimedia Commons.